Pergaminos
- Capítulo 0 Morían (1)
- Capítulo 1 Morían (1)
- Capítulo 2 Morían (1)
- Capítulo 3 Morían (1)
- Capítulo 4 Morían (1)
- Capítulo 5 Morían (1)
- Capítulo 6 Morían (1)
- Capítulo 7 Morían (1)
- Morían los protectores de la humanidad (8)
Capítulos
Almas perdidas
Mi lista de blogs
-
Capitulo 3 - 3 Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. ...Hace 14 años
-
Presentación - Careciente de una humanidad, sólida que me diera fuerzas para continuar en la tierra. Me embarqué hacía el gran desafío de mi vida, donde no sería tan fáci...Hace 14 años
-
Nos dedican un premio!! - Ben de Tercer Reino, nos dedica un premio por la amistad en la red. Si estas buscando un libro que te envuelva de magia capitulo a capitulo, no lo d...Hace 15 años
Capítulo 6
Capítulo IV
Amanece…La noche ha transcurrido tranquila y silenciosa.
Si Daniel no se decide a acompañarme a Ginea, tendré que llevarle a rastras… no puedo dejar de pensar en que quizá en unas horas los Morían y Ginea dejen de existir…
- Buenos días. –dice Daniel, que acaba de salir de su habitación.
- Buenos días. –respondo, Daniel se aproxima a la cocina y comienza a sacar cosas de los armarios. –Te siento distinto… ¿sucede algo?
- Sucede, Selene. –dice enérgicamente. –Anoche leí el pergamino.
- ¿Lo lograste? –pregunto.
- Si. –responde orgulloso. –Leí el pergamino y comprendí que tenías razón cuando decías que podía hacer las cosas, tan solo con la fe. Verás, hace mucho que perdí la fe en mí mismo… y no sé exactamente lo que es. Si eres tu o todo lo que has traído a mí vida, pero he decidido que quiero aceptarlo… quiero formar parte del clan de los Morían y ayudaré en todo lo que me digáis para lograr el triunfo.
- Me alegro, Daniel.
Después de desayunar, salimos en su vehículo hasta el cementerio. Daniel dejó el vehículo a un lado del arcén y corrimos hasta la entrada del cementerio.
- Dios… no sabía que aquí hubiese un cementerio…
- Pues sí, esta… y está muy abandonado. Una pena…
Entramos y nos encaminamos hacia la entrada de mi panteón…
- Un momento… -digo, deteniéndome en seco.
- ¿Qué sucede? –pregunta Daniel, asustado.
- No estamos solos.
Miro a nuestro alrededor y me concentro en todo cuanto nos rodea, desde el arbusto a mi izquierda hasta la zapatilla usada a dos pasos de nosotros. Daniel me entrega el pergamino despacio y lo coloco bajo mis ropas. Mi mano junto a la empuñadura de mi espada, mi mirada a nuestro alrededor y mi mente, concentrada en todos los puntos vitales del cementerio.
- Es un Halligan… -susurro.
- ¿Un qué?
- Shh…
De pronto, algo cae sobre nosotros.
Un enorme Halligan, cargado de mucho mal genio y un martillo enorme. Daniel se asusta y corre hacia el coche. La hoja de mi espada reluce bajo los ardientes rayos del sol, que hoy serán los espectadores de esta lucha.
- Volvemos a encontrarnos, princesa. –dice, con un tono de voz profundamente grave.
- Te dije que si volvíamos a vernos, te mataría. –respondo.
Daniel se aproxima.
- ¿Os conocíais? –pregunta asustado.
- ¡Vuelve al coche, Daniel! –grito.
Daniel se detiene bajo la atenta mirada del Halligan.
- ¿Has venido a por él, verdad? –pregunto.
- Sabes que sí. –responde. –Han puesto precio a su cabeza.
- ¿Si, cuanto? –pregunto.
- Más de lo que jamás podría darme tu reino, a cambio de su vida. –responde. –No quiero pelear contigo, Selene… no lo hagas más difícil.
- No dejaré que te lo lleves… no, mientras yo siga teniendo vitalidad en mis venas.
- Tu misma. –responde.
Un salto del Halligan lo pone a menos de un metro de Daniel, que parece estar paralizado por el miedo.
Mi velocidad y precaución, me sitúan frente al Halligan haciendo fuerza con mi espada, contra su martillo de hierro de una tonelada.
- ¡Corre Daniel! –grito.
Mientras Daniel corre hasta el coche, la pelea entre el Halligan y yo parece una broma. Evade mis ataques como si fuera un simple insecto, se dirige a paso firme hasta la localización de Daniel, quién espera nervioso con el motor en marcha.
- ¡Pelea conmigo! –grito, sin respuesta alguna del Halligan. -¡Lucha contra mí! ¡Maldito cobarde!
El Halligan se detiene.
Su aspecto devastador, alto de unos tres metros y ancho como un elefante, con la fuerza de un mamut y su roja cabellera, me mira con sus diminutos ojos negros, con la furia de un tifón.
- No he venido para pelear contigo. –responde, enojado. –Te sugiero que te apartes y cierres tu boquita, ¿entiendes?
- Sigues siendo un cobarde, te da miedo luchar con una mujer porque sabes que vas a perder.
- Esta vez no funcionara…
- ¿Qué es lo que no va a funcionar? –pregunto.
- Esta vez no caeré en tus trampas de mujer. No, nada de eso. –responde.
Sonrío y le miro con indiferencia, mientras muestro el pergamino.
- Eres una tramposa… -responde, mientras cae aturdido.
- Armas de mujer… tú lo dijiste.
Daniel sale del vehículo.
- ¿Qué le has hecho?
- Es un hechizo de confusión, pero no le durara mucho. Será mejor que nos demos prisa.
Y ahora, camino a Ginea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Anunciamos
Es muy posible, que Morían los protectores de la humanidad se convierta en una trilogía. Si te están gustando los primeros capítulos, no te pierdas los siguientes libros.
Pues hay muchas almas que proteger, desde Moría. Y tú, ¿de qué lado estás?
Acerca de mi
- Cassie
- Me gusta escribir, leer y soñar. Espero que podáis disfrutar de mi sueño, mis lecturas y escrituras. Cassie
Pergaminos populares
-
“ Cuando era niño, mi abuela sol í a contarme historias sobre una antigua estirpe de almas y esp í ritus, antiguos guerreros de la tierra....
-
Capítulo I O scuridad… Aquí ya nadie confía en nadie. Maldad… Un espacio inmenso entre los que ocupamos el lugar, ya nadie...
-
Capítulo V C omprensión… Si hay algo que destacar en el comportamiento o carácter de los ángeles, es la comprensión. Daniel ...
-
Capítulo III H umanos… Tráfico… Criaturas de la noche, dispuestas a darles caza… y ellos tan impregnados de ignorancia, que in...
-
Capítulo II H umedad… Desolación… Tarde los siglos que tarde en volver a aparecer aquí, nada parecer haber cambiado. El cementerio ...
-
Capítulo IV A manece… La noche ha transcurrido tranquila y silenciosa. Si Daniel no se decide a acompañarme a Ginea, tendré que lle...
-
Capítulo IV F uerzas de la Oscuridad… Mientras llamo a la lluvia y espero a Daniel, observo minuciosamente a los Godyers rastr...
-
Capitulo VII D esolación… El gran camino a casa, sembrado por las tierras vacías y oscuras que la guerra ha dejado a su paso, n...



0 comentarios:
Publicar un comentario