Pergaminos
- Capítulo 0 Morían (1)
- Capítulo 1 Morían (1)
- Capítulo 2 Morían (1)
- Capítulo 3 Morían (1)
- Capítulo 4 Morían (1)
- Capítulo 5 Morían (1)
- Capítulo 6 Morían (1)
- Capítulo 7 Morían (1)
- Morían los protectores de la humanidad (8)
Capítulos
Almas perdidas
Mi lista de blogs
-
Capitulo 3 - 3 Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. ...Hace 14 años
-
Presentación - Careciente de una humanidad, sólida que me diera fuerzas para continuar en la tierra. Me embarqué hacía el gran desafío de mi vida, donde no sería tan fáci...Hace 14 años
-
Nos dedican un premio!! - Ben de Tercer Reino, nos dedica un premio por la amistad en la red. Si estas buscando un libro que te envuelva de magia capitulo a capitulo, no lo d...Hace 15 años
Capítulo 3
Capítulo III
Humanos…
Tráfico…
Criaturas de la noche, dispuestas a darles caza… y ellos tan impregnados de ignorancia, que incluso dan pena…
Ciudad de los Ángeles, California… adoro esta ciudad…
- Disculpe, estoy buscando esta calle... –digo, mostrándoles la dirección que llevo escrita, en un papel.
- Si… -dice el hombre pensativo. –Tiene que continuar dos manzanas más abajo y allí, en cuanto llegue a ese semáforo, gire a mano derecha… creo que es un videoclub, lo verá nada más entre en la calle.
- Gracias.
- De nada, de nada.
Bueno, que nadie diga que la amabilidad a muerto… todavía.
Mientras paso frente a los escaparates de algunas de las tiendas de esta larguísima acera, compruebo que el consumismo en masa esta a la orden del día. La gente compra cosas que a veces ni si quiera necesitan, con arduos deseos de tener o poseer en sus manos, algo que el prójimo no tenga.
Envidia, odio… rabia, forman parte de las emociones que aquí se respiran.
Todavía no he dado unos pasos fuera de mi panteón y ya muero en deseos de regresar a él.
Conducción temeraria, la invasión de derechos de privacidad en los más conocidos o adinerados… libretos con fotografías de índole pornográfica… sencillamente, la sociedad a enloquecido.
- ¡Eh! A ver si miras por dónde vas…-grita un chico desde un monopatín.
- Humanos…
Mientras me aproximo hasta mi objetivo, a pesar de la actividad que aun se centra en la zona, consigo ver con claridad un grupo de Godyers. Almas oscuras y vengativas, añoran el mal que hacían cuando aun estaban vivos y continúan creando el caos, después de muertos. Desde que los Forían han crecido en número y en capacidades místicas, estos seres han aumentado sus poderes y consiguen llegar a la humanidad creando todo tipo de fechorías. Desde accidentes de tráfico, hasta accidentes de aspecto natural, pero nunca, nunca es natural. Los Godyers se encargan de pasar desapercibidos, de culpar a la humanidad… pero son seres despreciativos y desgraciadamente, están jugando en tierra peligrosa. Se dirigen en mi misma dirección… ¡perfecto! La calle que andaba buscando es un callejón oscuro… ¡es tiempo de caza, chicos!
- ¡Mirad! –gritan al verme.
Me muestro fría y calculadora, algo que les asusta por naturaleza…
- Creía que conocíais las reglas… está prohibido que acudan a la tierra más de dos Godyers a la vez…
- Conocemos el tratado Moriana… pero en estos momentos tu pueblo no se encuentra en condiciones de amenazar nuestra existencia.
- Ajá… parece que conoces el estado de mi clan…
- Por supuesto. Los Forían nos han dado carta blanca en la tierra y esta noche estamos hambrientos de dolor.
- ¿Queréis dolor? –pregunto, espada en mano.
Los Godyers se preparan para un combate, mientras que mi espada esta sedienta de maldad, sus oscuros corazones están deseosos de vida Moriana… si acabaran conmigo, seguramente los Forían les ofrecerían nuevas condiciones de vida y morarían ahí donde les apeteciera.
Son un grupo de seis y en mi clan, nunca aprobamos que fueran tantos ya que podrían incluso provocar terremotos o desastres ambientales y acabar con miles de vidas de una sola atacada.
- Adelante, chicos. Que empiece el juego.
Uno de los Godyers se lanza sobre mí con la boca abierta. Pero no hay dolor en mi interior sino ira y acabaré con todos ellos, de una sola estacada.
Su aspecto fantasmal, su cuerpo casi traslucido de un tono oscuro similar a una sombra, les ayuda a esconderse a la vista humana. Pero yo, debo ser cuidadosa. Si el objetivo me viera luchando contra algo que ni si quiera es visible al ojo humano, en la oscuridad de la noche. Todas mis esperanzas se irían al traste y con ellas, toda la misión.
El Godyer se abalanza sobre mi y logro esquivarlo, más mi espada lo atraviesa como si fuera mantequilla. Un estruendo rompe el silencio de aquel oscuro callejón y llamo a la lluvia con el poder del pergamino.
El sonido de una lluvia veloz y una tormenta, ayudan a ocultar los terribles gritos de los Godyers, mientras uno a uno caen ante la dureza y agilidad de mi espada.
Una vez yacen en el olvido, debo sacar mí lámpara de luz. Algo así como una pócima que se recarga de energía mística. Siempre debo procurar que esté llena, sin ella no podría utilizar el pergamino y tampoco, sanaría heridas o me mantendría visible al ojo humano, como lo soy ahora.
Mientras la tormenta amaina, me aproximo a lo que ellos llaman videoclub. Un amplio local con estanterías de punta a punta e incluso por el centro del local, llenas de lo que algunos creen, son mejores que los libros, películas o dvd’s, videojuegos y otros tipos de entretenimiento.
- Hola, ¿querías algo?
¡Bien, mi objetivo! Y ya he establecido contacto…
- Verás, estamos a punto de cerrar y…
- ¿Estamos? –pregunto, echando una vista al local.
- Sí, mi compañero y yo… ¿tú no eres de por aquí, verdad? Suelo acordarme de todo el mundo.-niego con la cabeza. –Bien, ¿y qué te trae por aquí? ¿vienes a alquilar, vender o… a hacerte socia? –pregunta.
Alguien sale de lo que parece ser la trastienda.
- Oye Daniel, será mejor que me marche ya… sino, no pillaré el autobús de las once y cuarto. –dice un chico de unos treinta, mientras se dirige a la puerta.
- Tranquilo, Tyler... ya cierro yo. ¡Ah! y que se mejore tu madre…
- Gracias tío.
El tal Tyler abandona el videoclub y tan solo nos encontramos nosotros en su interior.
- ¿Y bien? –pregunta de nuevo. –Verás me encantaría quedarme toda la noche, preguntándote sin parar y viendo cómo no me contestas… pero no puedo, tengo cosas que hacer, ¿sabes? –dice, acompañándome a la puerta. –Porque no vienes mañana y te hago socia, venga al primer alquiler invito yo.
- ¿Eres Daniel? –pregunto.
- Si. ¿por?
- He venido a buscarte.
Nos detenemos frente a la puerta.
- ¿Has venido a buscarme? Entonces, ¿es que me conoces? –pegunta confuso.
- Algo así… he venido, para llevarte conmigo.
- Ya… así que debo ir contigo… ¿a dónde si se puede saber? Porque no sé si sabes la hora que es… son las once de la noche y ya no hay locales abiertos… ¿A dónde tienes que llevarme?
- Tengo que llevarte conmigo a Ginea.
- ¿Dónde?
- Mira… no tenemos tiempo, no puedo esperar a que lo comprendas. –digo cogiéndolo del brazo.
- Un momento, tía… no pierdas la pinza. No voy a ir contigo a ninguna parte… no sé quién eres y ni si quiera sé si vienes de este planeta… pareces salida de una peli de Underworld…
- ¿Underworld? –pregunto. -¿Qué es Underworld?
- Una peli… mira, ven. –me lleva hasta uno de los estantes. –Salió la primera y la segunda parte, después una especie de rememorandum. No es mi favorita la verdad, como la primera no hay ninguna. Pero es mi opinión, claro. –le miro con indiferencia. –Oye, dime… ¿qué edad tienes? Quieres que… llamemos a tus padres o algo… no sé.
- Tengo…-no puedo decirle mi edad real, sino abre perdido todas mi oportunidades.-dieciocho años y no tengo padres, han…muerto.
- Vaya… lo siento. Pues… no sé, ¿quieres llamar a alguien o algo? Después de ese pedazo de tormenta, a no ser que tengas vehículo, no sé cómo vas a regresar a tu casa… -dice, regresando hasta la puerta y asomando la cabeza afuera. –Bueno... creo que vas a tener suerte, ha dejado de llover… es alucinante, el tiempo está cada día más loco.
- He venido desde muy lejos, para buscarte… tienes que venir conmigo, por favor.
- Mira… tengo que cerrar la tienda, así que…no sé. Ven mañana si quieres y te haré socia o lo que sea…pero sino… vete, estas empezando a asustarme, tía.
- Esperare. –digo.
Mientras le espero fuera, un grupo de Godyers de unos veinte integrantes se aproxima. Son carroñeros de sus propios miembros y habrán sentido la muerte de aquellos seis. Tengo trabajo que hacer con ellos, antes de que sepan que estoy aquí en misión secreta para llevarme al último mestizo de la tierra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Anunciamos
Es muy posible, que Morían los protectores de la humanidad se convierta en una trilogía. Si te están gustando los primeros capítulos, no te pierdas los siguientes libros.
Pues hay muchas almas que proteger, desde Moría. Y tú, ¿de qué lado estás?
Acerca de mi
- Cassie
- Me gusta escribir, leer y soñar. Espero que podáis disfrutar de mi sueño, mis lecturas y escrituras. Cassie
Pergaminos populares
-
“ Cuando era niño, mi abuela sol í a contarme historias sobre una antigua estirpe de almas y esp í ritus, antiguos guerreros de la tierra....
-
Capítulo I O scuridad… Aquí ya nadie confía en nadie. Maldad… Un espacio inmenso entre los que ocupamos el lugar, ya nadie...
-
Capítulo V C omprensión… Si hay algo que destacar en el comportamiento o carácter de los ángeles, es la comprensión. Daniel ...
-
Capítulo III H umanos… Tráfico… Criaturas de la noche, dispuestas a darles caza… y ellos tan impregnados de ignorancia, que in...
-
Capítulo II H umedad… Desolación… Tarde los siglos que tarde en volver a aparecer aquí, nada parecer haber cambiado. El cementerio ...
-
Capítulo IV A manece… La noche ha transcurrido tranquila y silenciosa. Si Daniel no se decide a acompañarme a Ginea, tendré que lle...
-
Capítulo IV F uerzas de la Oscuridad… Mientras llamo a la lluvia y espero a Daniel, observo minuciosamente a los Godyers rastr...
-
Capitulo VII D esolación… El gran camino a casa, sembrado por las tierras vacías y oscuras que la guerra ha dejado a su paso, n...



0 comentarios:
Publicar un comentario