Almas perdidas

Aniversario

Get your own free Blogoversary button!

Mi lista de blogs

  • Capitulo 3 - 3 Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti. ...
    Hace 14 años
  • Presentación - Careciente de una humanidad, sólida que me diera fuerzas para continuar en la tierra. Me embarqué hacía el gran desafío de mi vida, donde no sería tan fáci...
    Hace 14 años
  • Nos dedican un premio!! - Ben de Tercer Reino, nos dedica un premio por la amistad en la red. Si estas buscando un libro que te envuelva de magia capitulo a capitulo, no lo d...
    Hace 15 años

Capítulo 4


Capítulo IV




    Fuerzas de la Oscuridad…


Mientras llamo a la lluvia y espero a Daniel, observo minuciosamente a los Godyers rastreando los restos de vitalidad que dejaron sus antecesores. Rastrean en busca de su energía mística y pronto, se darán cuenta de que yo tengo una fuente más intensa. Atraídos por la fuerza de mi energía, se enfrentaran al acero de mi espada y a los cientos de años de práctica que forman parte de mi estilo.


-          ¡Mirad, amigos! Una Moriana… -dice uno de ellos, deslizándose hasta llegar a mí.


-          ¿No te parece que estas muy lejos de casa? –dice otro, aproximándose a mí.


Me encuentro recostada contra la pared del local, Daniel parece estar haciendo cuentas o algo así y no parece darse cuenta de lo que sucede a pocos metros de él.


-          Te advierto… no des ni un paso más. –digo, con una voz tranquila y pausada.


-          ¿Tú nos amenazas? Somos veinti dos contra uno, y ya no somos tan débiles como antes, niña…


-          ¿Crees que te tengo miedo, basura infernal?


Si quieres cabrear a un Godyer, llámalo basura pero si quieres cabrear un montón, llámalos basura infernal o desechos del infierno y tendrás una fiesta…


-          Bonitos dientes, Godyer. –digo segura de mi misma, mientras sostengo la empuñadura de mi espada discretamente.


-          Esperad… no creo que te encuentres en la tierra por un simple viaje de placer. –dice el más grande acercándose. –Si estás aquí, es por algo en cuestión… he oído que los Forían han reclutado a vuestro voluptuoso ejercito… -dice, echando un vistazo tras de mí. -¿Quién es?


-          ¿A caso me meto yo, en tu vida amorosa? ¡Oh! Lo olvidaba… los Godyers no conocéis el amor, sino el dolor y el odio…


-          Estas jugando con fuego, niña… somos demasiados para ti.


-          ¿Eso crees? –pregunto retirándome de la pared. –Permíteme que discrepe.


Espada en mano, la lucha da comienzo. Nunca antes había luchado con tantos Godyers a la vez, que además estuvieran tan preparados para la caza en manada. Mientras dos me atacan por la espalda un tercero intenta absorber mi botella de energía mística. Tengo que poner velocidad en el asunto si no quiero que Daniel se entere.


Un golpe para aquí y otro para allá, los sonidos de la lluvia no serán suficientes para ocultar estos gritos.


Me empujan contra un vehículo y siento el frio de la muerte rozando mis entrañas, mientras el Godyer intenta por todos los medios arrebatarme la botella.


Un molesto sonido repetitivo, sale del interior del vehículo y Daniel sale a mirar.


-          ¡Eh! ¿Qué pasa? –grita, saliendo del local.


Intenta ver qué sucede, pero la oscuridad del Godyer apenas le deja ver con claridad. El Godyer tiene sus frías manos en mi garganta y sigue apretando más y más fuerte. Daniel se aproxima y el Godyer se vuelve para verle desde más cerca.


-          ¡Es un mestizo! –grita. –Estas aquí por él… ¿por un mestizo? No será suficiente, tu pueblo está muerto… ¡ya de nada te sirve! Deja de luchar y únete a nosotros.


-          ¡¿Qué demonios es eso que te ataca?! –no puedo mediar palabra. -¡¿Qué puedo hacer?!


Intento comunicarme con él mentalmente, pero está demasiado cerrado. Eso muestra que no conoce nada acerca del origen de su padre. Intento señalarle con el pie mi espada, que está a un lado de la carretera. Daniel corre a cogerla, espada en mano tiene dudas y todavía no sabe qué hacer… pero quiere ayudarme y esas dudas no le dejan pensar con claridad…


-          ¿Qué hago? ¡dime!


-          ¡Atraviésalo! –grito casi sin fuerzas.


Daniel duda unos segundos y después atraviesa al Godyer que cae a sus pies. Desgraciadamente, la punta de la hoja, ha atravesado mi costado y apenas tengo fuerzas para recopilar la energía mística. La lluvia casi ha consumido mis reservas y Daniel, no sabe que tiene que hacer…


-          Dios… ¿qué demonios es esto? –pregunta alterado.


-          Es un Godyer… -digo, dejándome caer al suelo.


-          Dios mío, ¿estás herida? –grita, corriendo hacia mí. -¿He sido yo? ¿yo te he hecho esto? –pregunta asustado.


Retiro con cuidado la cadena que sostiene mi botella y la dejo en sus manos, sin dejar de tocarla.


-          Tienes que inclinarte sobre las manchas más oscuras de la carretera… necesito que la botella se llene y sanaré mis heridas. Pero si lo haces y te llevas la botella, desapareceré… no te preocupes, estaré aquí, pero tú no podrás verme.


-          Vale…no entiendo nada de lo que dices… pero voy a hacerlo.


-          Bien…


Daniel se aleja tan solo unos pasos de mí y ve como desaparezco lentamente ante sus ojos. Asombrado, ahora cree en lo que le había pedido y corre por toda la calle llenando la botella. Una vez ha terminado se acerca despacio hasta mí y me la entrega. Asombrado comprueba como la botella parece levitar, hasta que lentamente comienzo a ser visible. Dejo caer apenas unas gotas sobre mi herida y esta se desvanece como si nunca hubiera estado ahí.


-          Tía… ¿qué demonios ha pasado aquí? –pregunta dando un paso hacia atrás. -¿Qué demonios eres? ¿Qué demonios era esa cosa?


Me pongo en pie y coloco la botella nuevamente, al pie de la cadena que oculto bajo mis ropas.


-          Estas en peligro, la misión ha cambiado. Debo mantenerte a salvo… pero tenemos que ir a Ginea. –digo, sacudiéndome la ropa.


-          ¿Ginea? Mira tía…siento mucho haberte herido, pero no pienso ir a ninguna parte hasta que me lo expliques, ¿vale?


-          Vale… pero, ¿tienes algún lugar donde podamos ocultarnos?


-          ¿Quieres decir, mi casa? Claro… aunque no es un gran lugar… en realidad es un apartamento pequeño…


-          No importa, llévanos hasta allí.


Antes de ponernos en marcha, Daniel termina sus que haceres en el videoclub. Después subimos a su vehículo y nos ponemos en camino a su apartamento.


El camino, en el interior del vehículo se hace incómodo y silencioso. De vez en cuando me mira de reojo con desconfianza, pero no se atreve a mediar palabra.


-          No te he dado las gracias por ayudarme con aquel Godyer.


-          ¡Ah! Bueno… ha sido un placer… bueno, no ha sido un placer herirte… pero… bueno, ya me entiendes. –dice tímido.


Sonrío y nos volvemos a quedar en silencio.


-          ¿Qué es un Godyer? –pregunta.


-          Un Godyer es un alma malvada y oscura. Disfrutan y se engrandecen creando graves accidentes. Se alimentan del dolor y el sufrimiento… el que me atacó debía de ser muy antiguo. Era muy fuerte… más que los demás.


-          ¿Cuántos habían?


-          Veintidós.


-          ¿Sueles… matar a esos seres? No se… ¿te dedicas a ello? ¿Quién demonios eres?


La pregunta permanece en el aire, mientras deja el vehículo a un lado del arcén y nos dirigimos hasta su apartamento.


-          ¡Daniel! –grita una mujer obesa desde una ventana. –Todavía me debes el alquiler del mes pasado. ¿Piensas pagarme o qué?


-          Claro, Señora Foster. He tenido unos retrasos en la nómina, pero lo tendrá ingresado mañana o quizá el lunes que viene. –responde apurado.


-          Más te vale que sea así o me veré obligada a desalojarte. –dice, con voz aguda. -¿Quién es la chica? No puedo creer que un desastre como tú, tenga novia.


-          No… no es mi novia. –dice nervioso.


-          Es una profesional, ¿entonces?


Daniel se pone nervioso y comienza a tartamudear. Coloco mi mano sobre sus hombros y se relaja instantáneamente.


-          Disculpe, señora. Pero me parece que eso a usted no le incumbe. Siga viendo la televisión y comiendo esas comidas precocinadas que suele devorar en segundos, mientras visualiza al hombre de las noticias, como el esposo al que nunca tuvo.


La mujer se queda boquiabierta y rápidamente, cierra la ventana y corre las cortinas para ocultar su desencajado rostro.


Daniel asombrado nuevamente, me lleva hasta la puerta de su apartamento. Un pisito pequeño y recogido donde hace vida desde que se emancipó con dieciocho años.


-          Bueno… ya te dije que no era gran cosa. Siéntate si quieres… -dice sentándose en un sillón.


-          Antes me has preguntado, acerca de mi identidad y supongo que tienes muchas dudas sobre mí. –digo, sentándome frente a él.


-          Claro… no entiendo nada de nada… -dice con un aire irónico.


-          Bien… comenzaré por el principio… -digo, acomodándome cerca de él sobre la alfombra.


-          Por favor, cuéntamelo todo. –insiste.


-          Me llamo Selene y soy una Moriana.

0 comentarios:

Anunciamos

Es muy posible, que Morían los protectores de la humanidad se convierta en una trilogía. Si te están gustando los primeros capítulos, no te pierdas los siguientes libros.
Pues hay muchas almas que proteger, desde Moría. Y tú, ¿de qué lado estás?

Acerca de mi

Mi foto
Cassie
Me gusta escribir, leer y soñar. Espero que podáis disfrutar de mi sueño, mis lecturas y escrituras. Cassie
Ver todo mi perfil

IBSN

IBSN: Internet Blog Serial Number 1-113-22-2012

Pergaminos populares

Chat

Subir a Inicio